
Algunos buenos amigos de camino, entre ellos Nohora de Sanchez,
Darío Sanchez, Hector Raul Chaparro, Gilberto Santamaría,
Luis Eduardo Diaz y Gabriel Rojas, con una hospitalaria familia que nos brindó limonada fresca.
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Una perdida
En este día descendimos desde Aratoca, Santander hasta el fondo del cañón del río Chicamocha, donde el calor era insoportable, para ascender luego por un camino muy pendiente y escarpado a la laguna de Los Ortices.
El grupo de caminantes se había dividido en dos y yo iba con el segundo grupo. Después de caminar por más de ocho horas, cuatro de ellas ascendiendo desde el fondo del cañón, y al no ver por ningún lado la laguna, Héctor Raúl, uno de los amigos, resolvió mirar el mapa para ver donde nos encontrábamos. “Nos equivocamos de montaña” – concluyó.
No quedando otra salida que la resignación, empecé a mirar la raquítica vegetación intentando ubicar la sombra de algún chamizo donde pasar la primera noche de mi vida a la intemperie. |